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jueves, 4 de abril de 2013

Entrevista al escritor español Antonio A. Gómez Yebra


María del Carmen Sosa Sierra

Autor: Antonio A. Gómez Yebra
En esta oportunidad, quiero compartirles la entrevista que hice al escritor español, Antonio A. Gómez Yebra. Un erudito de las letras, docente de la Universidad de Málaga, conferencista por excelencia, entre otros derrotero, sin embargo él se define sencillamente como un escritor que no tiene confianza en premios literarios pero por sobre todo: un devorador de libros desde su niñez.

Según sus comentarios, Antonio aún conserva los primeros libros que su padre le regaló y también aquellos libros que adquirió desde su adolescencia, usando la mesada que recibía semanalmente.

Esta anécdota me encantó, toda vez que reafirma una vez más, que quien abre sus ojos y su mente a la lectura y esto a muy temprana edad, jamás podrá desligarse de estos amigos fieles y paciente: los libros.

A través de los libros, los niños y aún los adultos que seguimos llevando un niño o niña dentro de sí, nos adentramos en mundos ocultos, mágicos, paralelos, no paralelos, imaginarios, reales, casi reales, fantásticos, oscuros, muy claros, etc., donde todo es posible y las alas de nuestra imaginación se remontan sin cesar. Luego, cuando llegamos a la dura realidad, ya no es tan dura porque sentimos que nuestros ojos fueron testigos de nuestros sueños, de todo aquello que podemos alcanzar y que ya no hay excusa para hacerlos realidad.

Yo pienso que Antonio fue testigo de tantas aventuras desde su niñez, que cuando grande no tuvo más remedio que cumplir con su destino: el de ser un gran escritor.

A continuación, la entrevista completa a este grande de las letras que escribe entre otras cosas para los niños y para aquellos que ya no somos niños pero no dejamos de serlo porque ese niño es incorregible y no descansará hasta hacer sus sueños realidad.



1. Antonio, me encantaría que ilustraras un poco a los seguidores de María Publishing, sobre quién es Antonio A. Gómez Yebra y cómo te defines como escritor.
Soy un escritor que se ha hecho poco a poco, sin grandes golpes de efecto, que no tiene mucha confianza en los premios literarios. Que escribe libremente, sin atenerse a modas ni a modos, lejos de patronos y de agencias literarias.


2. Tengo entendido que desde muy joven decían que eras un devorador de libros. Qué tipo de libros devorabas más fácilmente o más difícilmente, pero que al fin de cuentas tú los devorabas. ¿Qué es lo que te atrae o qué esperas encontrar al aproximarte a una obra?



Los primeros libros que tuve fueron regalo del director del Instituto “Felipe II” de Sarria (Lugo), en España, como premio por haber obtenido las mejores calificaciones en mi curso. Fueron tres libros que aún conservo y que leí muchas veces, de la colección Historias, de Editorial Juventud. Los libros tenían algunas páginas ilustradas tipo cómic, en blanco y negro. Por ellas podías enterarte rápidamente de la trama, y luego volver al principio para leer todo el texto y conocer los entresijos y otros aspectos secundarios. También tuve en las manos un libro que mi padre leía: Don Quijote para niños, que aún conservo, juntamente con los que me habían regalado, y otros que fui pidiendo por Reyes, o cuando era mi cumpleaños o mi santo. De ahí pasé a las novelas de Tarzán, a las de Zane Grey, Jack London, pero también a la Ilíada y la Odisea, que me abrieron puertas insospechadas a la fantasía. Hacia los 15 o 16 años recibía una paga semanal cada domingo. Nunca la gastaba. El lunes iba a la librería y la invertía en algún libro. Si el precio era superior a mi asignación, esperaba al lunes siguiente para comprar el libro que quería leer.

Fui un visitante diario a una biblioteca que existía en la Plaza Mayor de Salamanca, y luego he visitado muchas otras, en diversas partes del mundo, por múltiples razones.


3. Siendo que eres un devorador empedernido de libros, qué le recomiendas a los padres sobre el impulso de la lectura en los niños.
Recomiendo que si no saben qué pueden o deben leer sus hijos, busquen a alguien que los pueda aconsejar: un buen librero, un bibliotecario, un profesor.

En la actualidad existen todo tipo de libros para todo tipo de lectores, es relativamente fácil encontrar alguno que enganche al niño menos proclive a la lectura.

Claro que lo principal es que el niño vea que sus mayores lean, y que se lo pasan bien con un libro. Y que los mayores se pongan con ellos y les vayan contando las historias que los libros proponen.

El niño pequeño aprende por imitación. Lo que ve es lo que repite, y esa repetición produce el conocimiento. Muy pronto querrá leer. Gloria Fuertes decía que sabía leer a los tres años. Yo sabía leer también muy pronto, y tuve la suerte de que me proporcionaran libros que estimularon mi deseo de leer.


4. Qué tipo de obras recomendarías para los pequeños.

Hay tantas que es prácticamente imposible decir unas cuantas. Lo mejor es asomarse a una biblioteca o a una librería y ver con los ojos muy abiertos lo que allí se ofrece. Seguro que en cualquier lugar del mundo hay algún libro apropiado.

Todos sabemos, desde luego, que para los más pequeños ha de predominar la ilustración sobre el texto. A veces las palabras son innecesarias, aunque poco a poco la ilustración ha de ir dejando su lugar a las palabras. Finalmente, para chicos de 15-16 años, la ilustración es prácticamente innecesaria, aunque muchos de esas edades se animan a tener el libro entre las manos cuando todavía encuentran algunas. Incluso cuando todo es ilustración, como ocurre en determinados productos como el cómic o el manga.


5. Tengo entendido que llegaste a conocer al poeta Jorge Guillén, cuál fue la mayor enseñanza que extrajiste de este ilustre de las letras españolas.

A Jorge Guillén lo traté durante los últimos siete años de su vida (1977-1984), tras haberse afincado en Málaga, en un apartamento frente al mar, donde escribió gran parte de los poemas de su último libro: Final. Yo preparé mi tesis doctoral sobre ese libro de senectud donde hablaba de lo divino y de lo humano, y donde, de alguna forma, recuperaba sus libros anteriores.

Jorge Guillén estaba en alerta continua, nunca dejaba de escribir: sobre cualquier tema, desde el amor hasta la guerra. Pasando por el presente político de aquellos años de la transición política española. Componía sus poemas durante las horas de la noche en que no podía dormir, y los pasaba a limpio por la mañana. En cierta ocasión me dijo: “Si hubiera dormido menos, habría escrito más”. Todo el tiempo le parecía poco, porque sabía que su vida no iba a dar mucho más de sí. Murió con 91 años, tras haber escrito una copiosa obra de poesía y ensayo. Incluso publicó un libro donde recopiló los poemas que había ido escribiendo a sus hijos cuando eran niños, y luego a sus nietos y otros familiares infantiles.


6. En tu opinión cómo debería ser percibido el papel del niño en la literatura infantil contemporánea.

El niño es un magnífico receptor, y las editoriales se han dado cuenta de que son potenciales compradores de libros. En España no hubo una Literatura Infantil con peso propio hasta los setenta, y la Juvenil tardaría más en hacerse con un lugar. Hasta entonces vivíamos de traducciones de textos, casi siempre anglosajones. Desde entonces el auge de nuestra Literatura para niños ha sido espectacular. Tenemos autores punteros para todos los gustos y en todos los géneros.

Y se llevan a cabo muchas actividades de expresión escrita con los niños, lo que potencia su papel como lectores. La lectura lleva a la creación, y viceversa.


7. Antonio, quiero preguntarte qué opinas sobre el hecho de que la literatura infantil y juvenil, requiere un espacio propio en el mundo de las letras.

Julio Verne, o Salgari, o tantos otros, no escribían para un público infantil o juvenil. Eran el niño y el joven quienes decidían si querían que esos libros fueran también para ellos.

Pero con el tiempo, los escritores se dieron cuenta de que ese público era especial. Juan Ramón Jiménez decía que al niño se le podía dar a leer cualquier cosa (con las lógicas excepciones que todos tenemos en cuenta), y es verdad, pero el lenguaje, los temas, las formas, varían dependiendo del público lector. Un lenguaje excesivamente elevado léxica o metafóricamente no suele ser apropiado para niños (dependiendo también de la edad), y eso ha invitado a los escritores a adaptarse al lenguaje y a los temas que parecen más adecuados para los niños. De esta forma se ha desarrollado y ha ido evolucionando la literatura específicamente infantil (y juvenil).


8. En todo el mundo se habla del fenómeno de la globalización, cómo crees que este fenómeno ha afectado la producción literaria en el mundo.

Ha afectado mucho. Hasta el punto de que hay libros especialmente pensados sobre los temas que preocupan a gentes de muchas partes diferentes del mundo. Y en no pocos se incluyen personajes de diversas procedencias.


9. Por favor, háblanos de una de tus obras en especial aunque sé que para los escritores, cada obra es una parte de su corazón y cuenta con un valor especial.

Mi último libro de poemas se titula Fabulario, y contiene una treintena de poemas donde casi todos los protagonistas son animales humanizados, y por tanto, próximos a los de las fábulas clásicas. Los diferencia la ausencia de moraleja, o una moraleja muy relajada y situada a lo largo de todo el libro. El lector encontrará desde una jirafa que se quiere casar y no encuentra el marido apropiado porque es muy exigente, hasta la mula y el buey del Portal de Belén, preocupados porque el Niño tiene frío.


10. Coméntanos, por favor sobre tu última obra infantil Con las botas puestas.


Se acaba de publicar en la colección “El Duende Verde” de la editorial Anaya, de Madrid. En ella efectúo un continuo ejercicio de intertextualidad. Utilizando motivos y personajes de obras que están en la memoria colectiva, pero que aquí se evalúan, se distorsionan, se metaforizan, se convierten en algo diferente. El lector se siente cómplice reconociéndolos, y se produce una especial sintonía con el autor. Se trata de una historia cambiante, donde no todo es lo que parece, situada en un momento mágico, una etapa y un lugar de cuento. Con final abierto. La recomiendo para chicos/chicas a partir de los diez años.


11. ¿Qué obras de escritores colombianos conoces y cuál te ha gustado?


Por supuesto, las de José Asunción Silva, Álvaro Mutis y Gabriel García Márquez, tres referencias internacionales inexcusables.


12. ¿Qué le recomiendas a los jóvenes escritores, quienes aún no han podido publicar sus obras?

Que lean cada día, para relacionarse con las mejores obras de la Literatura, eso les ayudará a mejorar su estilo. Y que no dejen de escribir nunca. Un escritor es aquel que cuando se levanta siente necesidad de escribir algo, aunque no sea más que un verso.

Publicar es otra cosa. Depende de muchos factores. Ya sabemos que la autora de Harry Potter sufrió lo suyo para publicar el primer libro. También sabemos lo que ocurrió a partir de entonces.


13. Una pregunta muy particular, cuál es tu fórmula para alcanzar el equilibrio en la vida.

Mi fórmula es un dicho de Santa Teresa: “Bástele a cada día su propia preocupación”.

14. ¿Qué proyectos futuros tienes a la mano?

Publicar algunos libros que están esperando en varias editoriales, y escribir algún otro que anda moviéndose entre las células de mi cerebro sin terminar de animarse a salir.


Antonio, muchas gracias por permitirnos conocer un poco de ti y de tu trabajo. Me siento muy honrada con tu participación en este espacio en la red y serás siempre bienvenido con tus aportes. Igualmente, te deseamos muchos éxitos futuros en tu vida y en tu labor como escritor.

Fuente: Entrevista a Antonio A. Gómez Yebra por María Publishing
   Fotografía: Antonio Gómez Yebra

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