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viernes, 12 de abril de 2013

Entrevista a la escritora argentina Valeria Badano


María del Carmen Sosa Sierra

Autor: Valeria Badano
En esta ocasión, tengo el gusto de presentarles a la escritora argentina, Valeria Badano, quien se ha destacado en su país y fuera de él como docente e investigadora, narradora, ensayista y dramaturga.

Valeria es profesora universitaria en Letras (UM)[1], Licenciada en Letras con orientación en Lingüística (UM), Especialista en Estudios de las Mujeres y el Género (UNLu)[2], doctoranda en Estudios de las Mujeres y el Género (UNLu).

Valeria, además de ser una mujer inteligente, decidida y talentosa, es una mujer muy valiente. Y digo que es valiente porque adentrarse en estudios de género en su país o en cualquier parte del planeta, debe ser algo complejo pero enriquecedor.

Precisamente, sobre el análisis de género en Colombia, el PNUD[3] y de la Consejería Presidencial de la mujer en Colombia, han llegado a la conclusión que se requiere una verdadera transformación de las relaciones sociales donde el respeto, la valoración mutua y la cooperación entre mujeres y hombres; sean la base de una sociedad más equitativa y alejada de problemas discriminatorios que violenten el ejercicio de los derechos humanos y el desarrollo integral de las personas.

Un mecanismo transformador de esas relaciones, podría ser lo que Valeria efectúa a través de la literatura. Al escribir historias de mujeres que rompen con los parámetros establecidos para su época, que buscan construir su propia identidad y alzan su voz, en medio de la caja hermética de los estereotipos sociales.

Es increíble los derroteros y las nuevas dimensiones que la literatura nos permite explorar en temas como los estudios de las mujeres y del género. Valeria, es una maestra en estos menesteres y a través de la escritura nos lleva por caminos transformadores de reconciliación con nosotras mismas y (digo esto en calidad de mujer) la humanidad. 

Este y otros temas de interés son abordados en la entrevista que Valeria le concedió a María Publishing.

1.    Valeria me encantaría que le dijeras a los seguidores de María Publishing: quién es Valeria Badano y a qué te dedicas.

Valeria Badano es una mujer que nació y vive en Luján, una ciudad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina. Que trabaja como docente en el nivel medio (secundaria) y en la universidad donde estudió y que, sobre todo, escribe.
Y ahora me asumo en la primera persona para decirte de mí: soy escritora. Me gusta escribir y escribo ficción y crítica. Escribo textos para chicos y para adultos y, además, formo parte de la revista literaria “Alba de América” (como miembro del Consejo editorial) y de la recientemente fundada Academia argentina de literatura infantil y juvenil.

2.    ¿Cómo fue tu infancia y qué tipo de lecturas tenías en esa etapa de tu vida?

Mi infancia transcurrió en esa ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires durante el proceso militar argentino pero en casa no había eco de ello, así que fue una infancia tranquila, rodeada de mis dos hermanos menores, algunos primos, abuelos muy presentes: una abuela me prestaba sus zapatos de tacos altos para que me disfrazara en las horas de la siesta que nunca quise dormir y la otra me dejaba que le soltara el pelo larguísimo que ataba en un rodete y la peinara. Jugaba en un patio enorme, con quinta sembrada, con un bello ceibo rojo, y me contaban cuentos y, después, leía sola.
Antes de que yo naciera mi madre me compró un libro, Mujercitas, convencida, ella de que yo sería una niña; después se encargó de contarme muchos cuentos de grandes autores argentinos, por ejemplo, Laura Devetach y Elsa Bornemann. Mi padre, además, trabajaba en una editorial y conocía a escritores que le regalaban sus libros y todos terminaban en mis manos. Ya en mi adolescencia, él tuvo una librería así que estaba, parafraseando a Borges, en mi paraíso.

3.    ¿Tú crees que las experiencias que se tienen en la infancia con respecto al hábito de la lectura, tienen una fuerte incidencia en nuestras vida futura?

Creo que la lectura es una experiencia íntima, de goce, que se vincula con el gusto por el misterio, el placer del descubrimiento y el deseo de transitar ciertos caminos ripiosos. Además de cierta tendencia a enfrentarse con el abismo de la soledad – porque para leer estamos solos, en silencio, en nuestro mundo- y querer construir un mundo alternativo, también nuestro. A mí, la lectura se me hizo un hábito del puro placer que me revela dos cosas: que no debo temerle a la soledad y que mi ‘cuarto propio’ está en mi cabeza; así que sí, creo que el hábito de la lectura ha tenido una gran incidencia en mi vida, me ha enseñado.

4.    Te pregunto esto porque estoy convencida que los padres deberían impulsar este hábito en sus hijos. Si esto es así, me encantaría que le dieras algunos tips a los padres sobre este tema.

Como mamá, en primer lugar; como escritora, luego; y como docente para terminar, yo también estoy convencida de que los chicos –nuestros hijos, pequeños y jóvenes lectores y estudiantes- deberían comprobar que leer es estupendo porque, como te decía antes, te enseña a mirar el abismo de la soledad de frente y a sembrar tu capacidad de creación: a ser albañil, arquitecto, diseñador de otros mundos, a cohabitar en la pluralidad… pero creo que es eso lo que, a veces, aleja a los chicos de la lectura.
No sé si puedo darte tips, puedo decirte lo que yo hago. Como mamá ‘siembro’ libros en mi casa, quiero decir que en casa hay libros al alcance de las manos de mis hijos: en los estantes bajos de la biblioteca, sobre sus mesas de luz, en recomendaciones que hago como al pasar: ‘Mirá que buen texto este, te lo dejo, fijate’. Como escritora, tratando de poner en mis palabras las palabras de ellos, la de los chicos. No hacer del relato una mirada aniñada sino ser una niña que cuenta desde su mirada. Cuando publiqué mi primer cuento, que era una historia de amor entre niños, la editora me dijo que lo que más le había gustado de mi cuento era que se veía a las claras que el que hablaba era un nene. Y yo entendí que era así como quería escribir: como una nena, porque creo que es la manera de salvaguardar la infancia, dándole su propia voz; y a la literatura misma, haciendo de ella una práctica verdadera.
Y como docente, mostrándole apasionadamente los textos. Mis alumnos, por lo menos muchos de ellos, terminan leyendo porque los he convencido de que el texto que tenemos en nuestras manos es magnífico y es así porque yo lo amo.

5.    Valeria podría hablarnos de algunas de tus obras más destacadas, aunque para un escritor todas las obras son valiosas.

Me da pudor hablar de mis obras como destacadas. He escrito cuentos de terror para chicos que están reunidos en tres antologías, que me gustan mucho porque planteo mi postura respecto al género: el terror no es el ‘tradicional’, el que aparece en las películas –y al que los chicos están tan acostumbrados-, los cuentos hablan de los terrores de la infancia: la oscuridad, la soledad, lo extraño, lo desconocido. Otros cuentos hablan de situaciones increíbles para los adultos pero posibles para los chicos.
Como me interesa indagar acerca de cómo y por qué la literatura para los niños tiene sus propias reglas escribí un ensayo, “Escribir para chicos…”, es una manera de poner en discusión dos ejes de mi preocupación académica y escritural (estética y poética): la escritura producida por las mujeres y la literatura pensada para un público infantil.

6.    ¿En qué género literario te sientes más cómoda escribiendo?

Me gusta mucho el cuento. Además de los ensayos críticos, he escrito algunas obras de teatro pero el cuento es donde me siento más cómoda. Me gusta pensarme en el rol de Scherezade…

7.    ¿En qué te inspiras para escribir?

Lo que me rodea me inspira. Me gusta observar todo y casi siempre es algo minúsculo lo que despierta un cuento. Los cuentos para chicos cuentan experiencias surgidas de mis propios recuerdos de infancia o de situaciones cotidianas de mis hijos. Los cuentos de mujeres, de mi propia experiencia femenina.

8.    En tu libro, Escribir para chicos. la infancia y las escritoras. una aproximación a las poéticas de tres autoras argentinas, tocas un tema sobre el que he estado interesada desde hace tiempo. Se trata de si deberían existir limites visibles e invisibles en la literatura infantil y juvenil. ¿Qué se debe o no escribir para este público?

Bueno, como te decía antes, esa también es mi preocupación como escritora de textos pensados para chicos y como estudiosa de la literatura. Estoy convencida de que la literatura es eso, literatura y que en todo caso, cambiará a partir de en quién se piense a la hora de escribir, lo que no supone cambiar nuestra poética ni nuestra valoración sobre lo escrito.
No creo que haya temas que sean para niños y otros que no; tampoco creo que haya palabras que únicamente deben utilizarse en los cuentos para chicos (en mi libro planteo a dos escritoras como Silvina Ocampo y María Granata que manejan un lenguaje metafórico muy especial).
Creo, como dije, y lo trato de expresar en mis propios cuentos, que debemos ser sobrevivientes. Al final de la introducción de Escribir para chicos  escribí: “…rescatar al sujeto enunciador para que, como explica Arendt a propósito de su escritura, siempre haya un sobreviviente para contar la historia. Y esa sobreviviente es la niña que soy mientras escribo para chicos”.

9.     ¿Tú estás de acuerdo con la afirmación de que la literatura infantil y juvenil debería tener un espacio propio en el mundo de las letras y no debe ser considerada como una literatura menor?

Por supuesto. No es una literatura menor aunque todavía muchos académicos la consideran de esta manera.
Respecto de los lugares diferenciados tengo una posición dual. Creo que son necesarias las diferencias para marcar el territorio, la postura, la perspectiva. Es una manera de decir: ‘Acá estamos. Así pensamos’. Igual que los movimientos de mujeres, por ejemplo. Después, habría que incorporarse, mezclarse: ocupar el mismo espacio. Mujeres y varones conformando un mundo igualitario; literatura constituida por la escrita para niños y para adultos. Ojalá no suene utópico.

10. En tu obra  Indisciplinadas, todas, intentas reivindicar al género femenino en su cotidianidad. ¿Cómo estas mujeres trastocan lo que el mundo ya había concebido para ellas?

En Indisciplinadas, todas, los personajes son mujeres; mujeres jóvenes, mulatas, niñas, clásicas, ingenuas, prostitutas, enamoradas, madres. Mujeres tomadas de la realidad o trabajadas metafóricamente. La intención es poner en evidencia cómo cada una de ellas es una en sí, diferente a todas las demás pero con una carga cultural patriarcal que las ha mantenido encerradas en un estereotipo fatal. Por eso tomo justamente figuras estereotipadas que aparecen en las canciones infantiles (Estaba la Catalina, La blanca paloma, Arroz con leche, etc.) y en los relatos clásicos (Eva, Penélope, Pasifae) para hacerlas hablar desde otro lugar, el propio que, creo, antes estaba silenciado.
Trastocan el mundo que habitan porque hablan resquebrajando esos principios patriarcales y yo ayudo a esa ruptura porque mixturo las voces y los géneros.

11. Regálanos por favor un fragmento de esta obra.

Te había dicho que mi infancia transcurrió durante el proceso militar en el que yo no  reparé entonces. Ya adulta, esos acontecimientos me sirvieron para revalorizar la libertad, los derechos individuales y reivindicar la identidad. Esos años marcaron brutalmente a los chicos y a la infancia; y eso yo lo quise decir. Por eso escribí un cuento que todavía está inédito. Lo comparto con vos y tus lectores. Se llama “Mi mamá me mima”:
“Vamos a vestirnos bien lindas. ¿A ver? Este vestidito azul con lunarcitos es bonito y moderno… Quietita, que los zapatos no te los puedo poner si no… El pelo… bien peinado… Acá, la hebilla con este moño… ¡Qué belleza, mi nena! ¡Y qué bien se porta!

Victoria es una mamá muy buena: viste a su hijita con cuidado, le pone zapatos bien lustrados, la peina con prolijas trenzas.
Victoria abraza y besa a su hija, ¡cómo la mima! Victoria ya se ha olvidado un poco de Felipe y Josefina. A Felipe, el oso, lo dejó en un estante alto; a Josefina, la muñeca de piernas largas, la dejó sentada en su silla con su vestido de verano, ¡y ya es mayo!
Anita llegó a la casa hace poco, como hace unos años había llegado Victoria y, como desde hace unos días, llegó su hermanito. La mamá de Victoria era mamá de nuevo y, entonces, Victoria también era mamá otra vez.  Anita era su hijita y vino de la mano de la abuela Zulma.
Anita, la hija recién llegada o recién nacida de Victoria es linda y buena. A Victoria le gusta vestirla y peinarla y le habla mientras lo hace, como hace con ella su propia mamá.

“Ahora que estamos listas… vamos a pasear… Está lindo afuera… Como hay un poco de viento te voy a poner la bufanda que me tejió la abuela Zulma… Es mía… pero ahora… ¿a ver cómo te queda?… ¡preciosa!... ahora es toda tuya…

Victoria había terminado de almorzar y mientras su papá lavaba los platos y la mamá cambiaba los pañales de su hermanito recién nacido, decidió vestir y peinar a Anita, su hija, y salir con ella de paseo.

“Vamos a ir a caminar por el centro y a mirar vidrieras… Si te portás bien te llevo a la calesita y damos tres vueltas…”

Victoria pone a su muñeca en un cochecito de plástico con capota rosa con ositos, besa a su mamá y a su papá porque sale de paseo con su hijita.

-¿A dónde vas?- le pregunta la mamá.
-Voy a caminar por el centro  con Anita, vamos a ir a la calesita- contesta Victoria mientras se prende la campera porque es mayo y sopla un viento fresco aunque el sol brille fuerte y amarillo ese sábado.
Victoria tiene permiso para ir a la vereda y caminar hasta donde termina la vereda de Don Rogelio, su vecino. La línea donde se acaban las baldosas de vainilla marca el límite de lo permitido. Eso y no más. La casa de Victoria queda en un barrio donde se puede caminar por las veredas a la hora de la siesta y, en las nochecitas, salir a tomar fresco sin peligro. Autos de policía pasan muy seguido. Victoria puede jugar tranquila.
El centro y la calesita quedan lejos y Victoria sabe que solo jugando puede ir hasta allí; para ir de verdad debe volver a ser hija de su mamá y de su papá.

“¿Tenés frío?... No, verdad, ¡está lindo al sol!…”

Victoria empuja el cochecito rosa con ositos por el pasillo en sombras y un poco ventoso de su casa. En el extremo, se vislumbra un resplandor dorado que se adivina tibio. El sol y las hojas caídas en la vereda ayudan a darle ese color.

-Que le vaya bien, señora- la saluda la mamá que está jugando con Victoria.
-¡Qué se diviertan!- se suma el padre, y ya las voces se escuchan más lejos porque Victoria, la mamá, y Anita, la hija, ganaron la vereda.

“¡Qué día lindo, Anita!... Me gusta que juntas podamos pasear en una tarde así, doradita. ¡Ay, hijita, hijita, cómo la quiere su mamá!”

Victoria besa a Anita. De pronto recuerda que sobre el sillón del comedor dejó un cepillo con lentejuelas para alisarse el pelo. Y olvidando por un instante que es la madre, se vuelve corriendo por el pasillo y llama a gritos a su mamá.

-Mamáaaaa. Mamáaaaa!!!!!- dice Victoria, la nena, que ya ha dejado de ser la mamá. -¡Me olvidé el cepillo,¡¡¡dame mi cepillo!!!

La mamá de Vitoria sonríe con el cepillo entre sus manos y sigue sonriendo cuando Victoria lo guarda con cuidado en su carterita bordada junto a otros tesoros: unas figuritas que hacen de billetes de dos pesos; unos botones con son fichas para el subte, un lápiz de labios usado y un pañuelo celeste por si ella o Anita tienen que soplarse la nariz. Victoria, todavía niña, corre ahora por el pasillo sombreado rumbo a la vereda con sol.

-Ya voy Anita- grita desde la mitad de la sombra y se va transformando en la mamá amorosa de Anita otra vez. –Ya voy, hijita- repite.
El sol de la hora de la siesta que la espera al terminar el pasillo la enceguece. Victoria ve todo amarillo.

-Anita, Anita- dice y busca con la mirada.
-Anita. Anita- repite. No se ve en su vereda ni en la de Don Rogelio rastros del cochecito rosa ni de su muñeca.
-¡Anita!¡Hija!- grita con desesperación, y empieza a correr hasta el límite marcado por las baldosas de vainilla amarillas; y, gritando, lo atraviesa.
-¡Anita, hija mía!- llora y llora, como seguirá llorando en todas sus pesadillas donde su hija ha desaparecido.”


12. Teniendo en cuenta lo anterior, de qué manera la literatura podría contribuir a reivindicar el papel de la mujer y del niño en la sociedad. 

Creo que dándoles voz, pero no una voz falsa. No me gustan los textos escritos con un procedimiento de ventriloquía, me gustan las voces verdaderas en los textos.
Y además, entendiendo la pluralidad. No es un niño: son niños y niñas. No es la mujer, son las mujeres.

13. ¿Podrías enviarle un mensaje para las mujeres y los niños de la sociedad del siglo XXI?

La pasión, crecer con pasión. Me parece que ese es un buen consejo. Vivir apasionadamente lo que cada uno hace: escribir, dar clases, cocinar, amamantar, cambiar pañales, regar una planta, jugar y decir no cuando estamos convencidos de ello.

14. ¿Tú crees que el fenómeno de la globalización, podría conllevar a una homogenización cultural y literaria? ¿Sí esto es así, qué efecto tendría en la cultura de los pueblos y en las letras?

La globalización, creo, es un fenómeno del que ya no podemos escapar. Tendremos que ser sabios y aprovecharla. Que el mundo sea nuestra casa así como para los griegos la polis era el mundo. Si esto nos permite conocer más y mejor, bienvenida la globalización.

15. ¿Valeria cuáles son los retos principales de un docente del siglo XXI?

Tal vez hacer que los jóvenes entiendan que ‘la demora’ no es un mal al que hay que eliminar. Tan acostumbrados estamos a la inmediatez que todo lo que implica detenerse –contemplar, reflexionar, estar en silencio- nos asusta y llenamos ese ‘supuesto vacío’ con miles de cosas, voces, opiniones igualmente vacuas. Me esfuerzo por ayudarlos a pensar en que el silencio y el enfrentarse a uno mismo, es una buena manera de crecer. Y por supuesto, como te dije, ser apasionados.

16. ¿Cómo será la literatura del futuro? ¿Qué tendencias observas?

Uy, me encantaría saberlo. Supongo que en esta apertura de estilos, de poéticas están las bases de la literatura del futuro. Una literatura sin cánones deshumanizadores. Una literatura en la que me gustaría dejar huella.

17. ¿Qué le recomiendas a los jóvenes escritores que aún no han publicado sus obras?

Que escriban. La escritura es un ejercicio así que no hay que dejar de practicar. Y que sus textos circulen de alguna manera. Que se hagan públicos aunque no sea por las grandes editoriales. Muchos de mis cuentos son reconocidos gracias a las lecturas que hice en diferentes colegios y jardines de infantes. Ese contacto directo con los lectores es estupendo.


18. Valeria, sé que eres una mujer muy ocupada con distintos roles y quehaceres, mi pregunta es cómo logras alcanzar el equilibrio en la vida. ¿Cómo podríamos alcanzar la felicidad?
No sé cómo se puede alcanzar la felicidad. Una vez escribió la escritora argentina Angélica Gorodischer que ella quería todo: escribir y tener una familia. Yo la copié. Por eso trato de estar atada a la tierra, a mi vida, que el trabajo no me haga perder de vista que hay otras cosas que importan y que le dan otra dimensión a la vida: mis alumnos, mis amigos, mis padres, mis hermanos, mis sobrinos y Jorge, Catalina, Imanol, Paloma y Estanislao. Que todos ellos estén integrados y disfruten de mi trabajo, eso me hace feliz.

19. ¿Qué proyectos futuros tienes para contarnos?

Estoy escribiendo mucho. Un trabajo teórico sobre las representaciones sexuales en obras de diferentes escritoras argentinas; y también unos relatos con y de mujeres (pero para todos). Y sigo trabajando en una serie de textos breves en la que juego con lo autobiográfico y lo académico. Se llama de Cómo me hice escritora y feminista. Historias de mis lecturas, donde justamente hago un recorrido sobre mis lecturas de infancia, casi una inspiración en Lyotard.
Además estoy comprometida con la Academia argentina de literatura infantil y juvenil que fue fundada en 2012 y en la que hay mucho por hacer.

Muchas gracias Valeria por tu tiempo y tu disposición para responder a estas preguntas. Gracias por darnos a conocer un pedazo de ti y de tus obras. De igual manera, te deseo muchos éxitos en todas las áreas de tu vida y espero que sigas apoyando este proyecto de impulso a la cultura y a las letras.

Barranquilla, 1 de abril de 2013

Fuente: Entrevista a Valeria Badano para María Publishing
Fotografía: Valeria Badano
Informe del PNUD y la Consejería Presidencial para la equidad de la mujer, Colombia, 2005. Ver este informe completo en:
http://www.pnud.org.co/img_upload/9056f18133669868e1cc381983d50faa/01_64.pdf.




[1] Universidad de Morón, Argentina.
[2] Universidad Nacional de Luján, Argentina.
[3] PNUD-Programa de naciones Unidas para el Desarrollo

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